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miércoles, 22 de junio de 2011

IDEA # 19: Un cuento de fútbol.



-La empresa de ideas tendría que tener  un área dedicada exclusivamente a los concursos.

-Seguro. Pero antes de empezar a desarrollar las ideas tendríamos que investigar al jurado de cada uno de los concursos para saber cuál es su criterio de premiación.

-También los podríamos sobornar prometiéndoles un porcentaje del premio.

-…

-Era una broma. Sigamos.

-Ayer casualmente me mandaron un mail con las bases de un concurso de cuentos sobre fútbol. ¿Tenés algo que pueda ser útil?

-Si. Un argumento al que nunca le encontré el final.

-A ver.

-Un equipo de fútbol de salón categoría infantiles (pibes de entre 11 y 12 años)  tiene que ganar el último partido del campeonato para consagrarse campeón. El equipo al que enfrentan esta hundido en los últimos puestos de la tabla y en principio no presenta mayores dificultades. El gran responsable de que el equipo este a un paso de campeonar es un crack, alto y delgado, al que sus compañeros apodan El Príncipe, no solo por su parecido con El Enzo, sino también porque es muy, pero muy delicado. En el vestuario el entrenador reparte camisetas entre sus dirigidos. Los pibes se las quieren poner, pero no  les entran, porque las camisetas están reducidas a un talle para niños de 3 años. “Le dije que las tenía que lavar con agua fría” se queja el entrenador responsabilizando a su esposa. En ese momento entran al vestuario los jugadores del equipo que disputó el partido preliminar, equipo que representa a una colonia para chicos con problemas de obesidad. Nuestro equipo sale a la cancha con las camisetas empapadas de sudor que gentilmente le prestaron los gorditos. Empieza el partido. El príncipe no puede agarrar la pelota; está más preocupado por el asco que le da la camiseta que tiene puesta, que en desplegar su juego exquisito. El equipo rival se adueña del partido. Termina el primer tiempo. Nuestro equipo vuelve al vestuario dos goles abajo. El príncipe se arranca la camiseta y se niega a jugar el segundo tiempo sino le consiguen una limpia. Y acá me quede.

-Me gusta. Es interesante como se van sumando todos los detalles que forman el conflicto. Pero a esta historia hay que trasladarla a otro escenario.

-Desarrollá.

-Imaginate la historia que me acabas de contar, pero ubicada en una zona de mucho calor, aquejada por la sequía (Catamarca, Salta, Jujuy), en una cancha de tierra, al aire libre, en el medio de la nada, donde apenas hay una cantimplora con medio litro de agua para matar la sed de todo el equipo. Ahora retomemos la historia desde donde vos la dejaste. Empieza el segundo tiempo. El príncipe se niega a entrar a la cancha. No hay forma de hacerle poner esa camiseta hedionda. Por los alrededores hay un aborigen milenario que le grita al cielo palabras incomprensibles. Promediando el segundo tiempo las cosas siguen igual. Sin El Príncipe, nuestro equipo no tiene ninguna chance. Cuando la derrota parece un hecho, cae una gota de agua en la cabeza el entrenador. El aborigen empieza a gritar con las manos extendidas, arengando al cielo para que deje caer toda el agua reprimida. El partido se interrumpe espontáneamente para que todos puedan mirar al cielo. Se larga a llover a cantaros. El Príncipe agarra la camiseta que hasta ese momento tanto había despreciado y la purifica con la lluvia. Después se la pone a las apuradas e ingresa a la cancha por un compañero.  Y el resto te lo imaginaras. El Príncipe despliega toda su magia bajo la lluvia, empata el partido con un puñado de jugadas memorables y a pocos segundos del final clava un golazo que le da el campeonato a su equipo.

-Tenemos que escribir este cuento.

miércoles, 18 de mayo de 2011

IDEA # 14: Horario de protección al menor.


-Hola. ¿Estabas durmiendo?

-Sí. ¿Quién habla?

-Daniel. Disculpa que te moleste a esta hora, pero necesito tu ayuda.

-¿Que queres?

-Estoy escribiendo un guión y necesito mostrar a un personaje que se acuesta temprano. ¿Cómo puedo hacer?

-El personaje apaga el televisor cuando termina un anunció de protección al menor.

-Es una buena solución. Gracias.

-De nada. Y no te olvides que el consultorio cierra a las diez.

jueves, 28 de abril de 2011

IDEA # 8: El Hombre que sabia demasiado...sobre asesinatos

-¿Leíste Del asesinato considerado como una de las bellas artes de Thomas de Quincey?
-Hace mucho. Si no me equivoco es una apología del asesinato.
-Es una definición demasiado categórica producto de tu pésima memoria. Déjame que te recuerde de qué va. El primer capítulo (me falta leer los dos siguientes) transcribe la conferencia que da uno de los miembros de una sociedad llamada La sociedad de los entendidos en asesinatos. En la conferencia el tipo explica que la valoración que hacen de los asesinatos es puramente estética, no moral. En ningún momento se incentiva al lector a cometer ningún crimen. Estos trastornados analizan asesinatos con el mismo criterio que un crítico de arte evalúa un cuadro o una escultura.
-¿Y?
-Leyéndolo se me ocurrió una idea: Podríamos hacer una serie de clases basadas en el libro. Extraemos los conceptos más importantes y los ejemplificamos con escenas de asesinatos sacadas de películas.
-Es buena la idea. Además podríamos aprovechar para desarrollar algunos conceptos sobre cine. A diferencia de otras escenas, que se destacan  por una línea de diálogo o por las actuaciones, como por ejemplo Casablanca o Lo que el viento se llevo, las buenas escenas de asesinatos se destacan por cómo están filmadas. Sus meritos están basados en el virtuosismo del director para armar la puesta en escena. La filmografía de Hitchcock es un extenso catalogo de cómo filmar un asesinato. No deja recurso cinematográfico sin usar: Fuera de campo, plano secuencia, construcción del espacio a través de distintas focalizaciones, todo le viene bien.
Hitchcock, De Quiency y nosotros. ¡Qué equipo, papá! Al curso lo podríamos llamar Alfred Hitchcock presenta: Del asesinato considerado como una de las bellas artes.
-O El hombre que sabía demasiado…sobre asesinatos.
-No es malo, pero el que propuse yo me gusta más. Nos viene bárbaro para hacer una publicidad audiovisual. Tomamos un fragmento de Hitchcok presentando algún capítulo de la serie Alfred Hitchcock presenta, le quitamos el sonido y le remplazamos la voz al gordo por una que, en castellano y con acento british, cuente de que va el curso.
-También podríamos usar ese mismo recurso, pero con la presentación que hace Hitchcock antes de que arranque Falso culpable. Visualmente es mucho más atractiva que la de la serie.
-Tenes razón, pero la musiquita de la serie me mata. Parapapapápara parapapapápara.