jueves, 28 de abril de 2011

IDEA # 8: El Hombre que sabia demasiado...sobre asesinatos

-¿Leíste Del asesinato considerado como una de las bellas artes de Thomas de Quincey?
-Hace mucho. Si no me equivoco es una apología del asesinato.
-Es una definición demasiado categórica producto de tu pésima memoria. Déjame que te recuerde de qué va. El primer capítulo (me falta leer los dos siguientes) transcribe la conferencia que da uno de los miembros de una sociedad llamada La sociedad de los entendidos en asesinatos. En la conferencia el tipo explica que la valoración que hacen de los asesinatos es puramente estética, no moral. En ningún momento se incentiva al lector a cometer ningún crimen. Estos trastornados analizan asesinatos con el mismo criterio que un crítico de arte evalúa un cuadro o una escultura.
-¿Y?
-Leyéndolo se me ocurrió una idea: Podríamos hacer una serie de clases basadas en el libro. Extraemos los conceptos más importantes y los ejemplificamos con escenas de asesinatos sacadas de películas.
-Es buena la idea. Además podríamos aprovechar para desarrollar algunos conceptos sobre cine. A diferencia de otras escenas, que se destacan  por una línea de diálogo o por las actuaciones, como por ejemplo Casablanca o Lo que el viento se llevo, las buenas escenas de asesinatos se destacan por cómo están filmadas. Sus meritos están basados en el virtuosismo del director para armar la puesta en escena. La filmografía de Hitchcock es un extenso catalogo de cómo filmar un asesinato. No deja recurso cinematográfico sin usar: Fuera de campo, plano secuencia, construcción del espacio a través de distintas focalizaciones, todo le viene bien.
Hitchcock, De Quiency y nosotros. ¡Qué equipo, papá! Al curso lo podríamos llamar Alfred Hitchcock presenta: Del asesinato considerado como una de las bellas artes.
-O El hombre que sabía demasiado…sobre asesinatos.
-No es malo, pero el que propuse yo me gusta más. Nos viene bárbaro para hacer una publicidad audiovisual. Tomamos un fragmento de Hitchcok presentando algún capítulo de la serie Alfred Hitchcock presenta, le quitamos el sonido y le remplazamos la voz al gordo por una que, en castellano y con acento british, cuente de que va el curso.
-También podríamos usar ese mismo recurso, pero con la presentación que hace Hitchcock antes de que arranque Falso culpable. Visualmente es mucho más atractiva que la de la serie.
-Tenes razón, pero la musiquita de la serie me mata. Parapapapápara parapapapápara.

lunes, 25 de abril de 2011

IDEA # 7: Un ciclo de cine


-Ayer volví a ver Zeling de Woody Allen y se me ocurrió que podríamos hacer un ciclo de cine con falsos documentales.
-Es buena. F for fake de Orson Welles no puede faltar
- My Winnipeg de Guy Maddin tampoco. Faltaría una más.
-This is Spinal Tap de Rob Reiner
-Es muy obvia.
-Zeling también
-Pero es Woody y en su mejor momento.
-Very Important Perro de Cristhopher Guest
-No la vi.
-Yo tampoco, pero por lo que leí debe ser divertida: es un falso documental sobre un concurso de perros. El director es el actor que interpreto a Nigel en Spinal Tap.
-Bajala y vemos.
-Otra puede ser Forgotten Silver de Peter Jackson.
-Siiiii!!! Es buenísima. Con esa estamos.
-Antes de las películas podríamos proyectar algunos cortometrajes.
- Los podríamos hacer nosotros.
-Falsos cortometrajes documentales sobre Puerto Madryn, como Maddin hace con Winnipeg.
-Una vuelta, el viejo Cali, compañero del taller de literatura, me contó que Luis Buñuel estuvo en Puerto Madryn buscando locaciones para una película que nunca llego a filmar. También me conto que Buñuel se alojo en la estancia del dueño de Barbarians. No se si es verdad o mentira, pero tenemos algunas pistas. Con esta premisa nos hacemos un falso documental de la ostia. Es más: podemos presumir de tener una lata filmada por el propio Buñuel. Lo podríamos dividir en cuatro capítulos y pasar cada uno de los capítulos antes de proyectar las películas.
-La idea es buenísima, pero sabes muy bien que no la vamos a hacer.  
-Es verdad. Tampoco creo que hagamos el ciclo de cine. Seguramente lo vamos a abandonar por uno mejor.
-De última podríamos hacer un falso ciclo de cine de falsos documentales.
-Reductio ad absurdum… Conceptualmente la idea es perfecta.
-Lo único que tenemos que hacer es un afiche ingenioso del ciclo y agregarle una dirección inexistente.
-…..
-…..
-Ya está. En el afiche aparece un dólar con la cara de Woddy Allen.
-Jajaja. Sos bueno loco.
-Vos también, man; vos también.

jueves, 21 de abril de 2011

IDEA # 6: Confección de un eslogan


Cuando me entere que un tipo llamado Ricardo Sastre se postulaba a intendente por Puerto Madryn (ciudad en la que vivo desde hace ocho años), inmediatamente se me ocurrió un eslogan para su campaña.
“Ricardo Sastre Intendente. Por una ciudad hecha a tu medida"


miércoles, 20 de abril de 2011

IDEA # 5: Felices 24 horas

Lo que sigue a continuación es un argumento inconcluso que puede adaptarse tranquilamente a una película, una novela o una obra de teatro.

La historia transcurre en una reunión de Alcohólicos Anónimo, en la sede de Puerto Madryn.
 El escenario de la reunión es un precario salón escondido detrás de una iglesia. Está equipado con una desvencijada cocina con hornallas, un baño sucio y húmedo, una  alacena torcida, y una vieja y ruidosa heladera. En el medio del salón está desplegada una larga mesa de madera recostada sobre dos caballetes, rodeada por sillas blancas de plástico. Sobre la mesa están distribuidos tres o cuatro ceniceros (uno de los cuales rebalsa de caramelos), una lata que custodia la donación en plata de los participantes, y una equipo de mate.
El grupo que participa de la reunión está formado por 12 integrantes de distintas profesiones, edades y procedencias: un respetado abogado que se acaba de jubilar, un político candidato a intendente con una excelente imagen pública, un periodista que opera para el candidato opositor a su compañero , un boxeador en decadencia, un albañil de 60 años, serio y trabajador, un adolecente indisciplinado y futuro padre de mellizos, un policía de tránsito separado de la fuerza por atropellar borracho a un peatón, un dentista acusado de mala praxis , un maestro desocupado, un comerciante en banca rota, un escritor que desde hace 10 años escribe una novela interminable, y una peluquera divorciada a cargo de 7 hijos.
 La reunión está dirigida por el albañil, fundador y miembro más antiguo de la organización. Después de realizar el protocolo previo a comenzar la reunión, concede la palabra a quien quiera emplearla. El primero en levantar la mano es el candidato a intendente en las próximas elecciones de la ciudad. Indignado, reniega que ese mismo día, a la mañana, leyó una nota en el diario local donde se comentaba, con muy mala intención, que desde hacía 5 de meses estaba participando de las reuniones de alcohólicos anónimos, noticia que debilita su excelente imagen pública y pone en peligro su candidatura. El político sabe, de muy buena fuente, que la información fue divulgada por uno de los miembros del grupo y pide que se utilicen las dos horas de reunión para encontrar al culpable de develar su anonimato. El grupo, después de un breve y acalorado debate, acepta la propuesta.
Sería interesante que el grupo no trabaje en equipo para descubrir al culpable, sino que cada uno de los personajes se defienda a sí mismo y, después de presentar argumentos sólidos sobre su inocencia, proponga una hipótesis que involucre a otro compañero. Esta metodología miserable y egoísta, se extiende hasta que queda un último personaje sin a quien acusar. Sin embargo, este personaje solitario defiende su inocencia con estoicismo y propone una última hipótesis: Supone que el candidato pudo hacer tenido una recaída, borracho le pudo haber contado a una persona ajena al grupo que estaba concurriendo a alcohólicos anónimos y al día siguiente, producto de la borrachera, ni se haya enterado que hizo la confesión. Después de negar varias  veces la hipótesis, el candidato se quiebra. Confiesa que, días atrás, en el cumpleaños de un amigo, se emborracho luego de dos meses de sobriedad y reconoce que pudo haberle confesado a un traidor sobre su delicada situación. (Pensándolo bien, esta escena sería mucho mejor usarla como una vuelta de turca promediando el relato y buscar un final más convincente y cerrado).
Un titulo ideal seria Felices 24 horas, frase que usan como arenga los miembros de alcohólicos anónimos para dar por finalizada la reunión.

viernes, 15 de abril de 2011

IDEA # 4: Un día perfecto.


Se me ocurrió una idea para una publicidad audiovisual. El asunto es más o menos asi. Una serie de fotografías en blanco y negro de la gimnasta rumana Nadia Comaneci, rompiéndola en las barras asimétricas en los juegos olímpicos de Montreal 1976, se funden lentamente unas a otras, acompañadas en un segundo plano sonoro por música de ballet. En un primer plano sonoro, la voz en off de una adolecente nos cuenta que Nadia fue la primera gimnasta en la historia de los juegos olímpicos en ser calificada con un 10. Esta secuencia se funde a negro y a continuación aparece una frase que dice
“Vos también podes tener un día perfecto”
La frase se funde a negro y por ultimo aparece el logotipo de una Empresa de Organización de Eventos. P.M


jueves, 14 de abril de 2011

IDEA # 3: Sapag


Lo que sigue a continuación es la sinopsis de una historia para cine. Los títulos tentativos son El otro Borges o Borges y yo.
El actor Mario Sapag fue un precursor de la imitación en la Televisión Argentina. Con prótesis y pelucas clase B, supo parodiar con gracia y precisión a muchas personalidades de nuestro país. Entre sus víctimas estuvieron el canciller Dante Caputo, el DT de la selección nacional Cesar Luis Menotti, la actriz Tita Mérello y el escritor Jorge Luis Borges, de quien es íntimamente fanático. Sapag conoce  obra y vida del autor de El Aleph de punta a punta y como él, posee una memoria prodigiosa que le permite repetir sus cuentos, poemas, frases celebres y anécdotas sin vacilar.
Así como en Las Vegas los imitadores de Elvis se reúnen para homenajear a su ídolo, en Ginebra se celebra en los próximos meses un encuentro de imitadores de Borges. Sapag se muere por participar, pero no tiene la plata suficiente para pagar el pasaje ni la estadía. Desde hace varios años esta sin trabajo. Como a muchos otros actores de su generación el mundo del espectáculo los ha dejado de lado.  Sus apariciones televisivas solo se limitan a breves homenajes en programas matutinos o a repeticiones de sus viejos éxitos en canales nostálgicos.
Mirando un programa de preguntas y respuestas titulado “El que sabe, sabe (y el que no, es jefe)”, Sapag vislumbra la posibilidad de cumplir el que tal vez sea el último anhelo de su vida. Las reglas del concurso son muy simples. El participante responde sobre una personalidad de nuestra cultura frente a un panel de notables. Es a todo o nada. Si responde correctamente, duplica la plata acumulada hasta el momento; en caso contrario, la pierde. Sapag hace unas cuentas rápidas y concluye que, llegando a las últimas instancias del concurso, puede juntar la plata suficiente para viajar a Ginebra y participar del encuentro de imitadores de Borges.
Sapag conoce al director de contendidos del canal que transmite el programa. Trabajaron juntos en la década del ochenta, cuando el tipo era un simple asistente de producción. En esa época Sapag se burlaba de él, imitando su voz chillona. El productor, que no olvida las burlas a las que lo sometió el actor, le da la espalda. Sapag no se da por vencido y se le ocurre una idea. Llama por teléfono a uno de los productores del programa imitando la particular voz del director de contenidos del canal y le exige que llame a Mario Sapag para participar del concurso.
Sapag hace su presentación en el programa. El jurado al que se tiene que enfrentar está compuesto por tres personas aparentemente calificadas para evaluarlo: el biógrafo no autorizado de Borges, una licenciada en literatura inglesa y el dueño de una cadena de librerías. Sapag supera las tres primeras semanas del concurso a paso firme. En la cuarta y última semana el asunto se pone difícil. El jurado es muy exigente y pide fechas precisas. A pesar de las dificultades Sapag logra llegar a la última pregunta del cuestionario. Si responde correctamente se lleva la plata que necesita para viajar a Ginebra; en caso contrario se queda sin nada. El jurado le hace una pregunta estúpida pero difícil de responder. Supongamos que le preguntan por la marca de lapicera que Borges utilizo para redactar alguno de sus libros. Sapag busca en su memoria; sabe que en algún lado leyó sobre el asunto, pero le cuesta recordarlo. Los segundos pasan y antes de cumplirse el tiempo límite, Sapag arriesga una respuesta. El jurado se hace el misterioso. Cuando el conductor del programa los apura, dan su veredicto: la respuesta es incorrecta. El público, que está con Sapag a muerte, abuchea al jurado. Sapag está destrozado. La secretaria del programa intenta consolarlo pero no hay caso. Se acaba el programa. Segundos antes de que el conductor se despida hasta la semana que viene, un llamado telefónico irrumpe en el estudio. Es Maria Kodama, la mujer que acompaño a Borges en sus últimos años de vida y procuradora de su obra. Según Kodama, la respuesta de Sapag es correcta y tiene documentos que demuestran su afirmación. A la semana siguiente, en el programa, el conductor presenta el documento que certifica el error cometido por  el panel de notables y le entrega un cheque gigante a Sapag, que se despide victorioso recitando un poema de su admirado escritor.
Sapag viaja a Ginebra y se hospeda en un pequeño y confortable hotel ubicado a la vuelta del Museo Voltaire. Al día siguiente, se levanta muy temprano, se disfraza y parte hacia la Universidad de Ginebra, sede del encuentro de imitadores de Borges. Allí se encuentra con Borges de todas nacionalidades. Le llaman la atención dos ellos: uno congones y otro coreano. A lo largo del fin de semana cada uno de los Borges tiene 20 minutos para rendirle homenaje al escritor en la sala de conferencias de la Universidad. Sapag imita a Borges en un monologo desopilante sobre el peronismo. Es traducido en directo en siete idiomas. El público presente se mata de la risa. Para finalizar su presentación recita el poema circular “El otro tigre”.  Sapag acaba de realizar la mejor actuación de su vida y se gana la ovación más larga y halagadora del encuentro.
La última escena transcurre en el cementerio Plain Palais donde está la tumba del escritor. Sapag le deja unas flores al maestro, le dedica unas palabras de admiración y le agradece por haberle permitido conocer una ciudad tan hermosa. Fin.

martes, 12 de abril de 2011

IDEA # 1: Piezas Blancas

 
-Se me ocurrió una obra de arte Dadaísta.
-¿Y vos desde cuando sos Dadaísta?
-Es una idea nada más.
-A ver.
-Un rompecabezas de la portada de El Álbum Blanco de los Beatles.
-No estoy seguro que algo así sea Dadaísta.
-Yo tampoco. Pero después lo chequeamos. ¿Qué te parece?
-Es una idea un poco rebuscada. Es un rompecabezas muy difícil de armar; casi no tiene referencias.
-Esa es la idea: complejizar algo tan simple como la portada de El Álbum Blanco.
 -Tal vez podría funcionar mejor como uno más de los tantos artículos de colección de los Beatles. Un artículo de edición limitada, para los fanáticos recalcitrantes.
-No está mal la idea, pero ayúdame a pensarlo como una obra de arte.
-¿Conoces a alguien que pueda fabricar el rompecabezas?
-Sí. Yo. Voy a comprar un rompecabezas cuadrado de 1000 piezas que ya tengo visto en una juguetería, lo voy a armar, después lo voy a pintar con aerosol blanco, y por ultimo le voy a estampar The BEATLES.
-Que inteligente. ¿Y cómo los pensás exponer? ¿Armado o desarmado?
-Desarmado. Todas las piezas metidas dentro de una caja. Una caja blanca que solamente dice The BEATLES.
-Lo podrías exponer dentro de una habitación cuadra, blanca, inmaculada, que en cada uno de sus 6 lados este ploteado The BEATLES.
-Es una idea genial. Para no ensuciar el piso la gente tendría que entrar descalza.
-Y de blanco. El que no viene de blanco no entra.
-Jajajajaja.
-Y  musicalizamos la habitación con El Álbum Blanco. Cuando termina, vuelve a empezar.
-Sería interesante que la gente arme el rompecabezas. Van pasando de a uno. Cada uno de los que entra tiene diez minutos para intentar unir algunas piezas. Una vez que el rompecabezas esta armado, lo plastificamos y los colgamos como si fuera un cuadro.
-No le tenía fe a esta idea, pero debo reconocer que es muy buena.